El “desierto, no era tal ”… estaba habitado.


Recordatorio de uno de los momentos más terribles y crueles , que se desarrollaron en nuestro territorio nacional argentino, …………….aquí nomas a unas cuadras…, a unas leguas…, en nuestra “pacha mama” .

ENTREGA DE INDIOS:
Desde los confines cordilleranos, los miles de prisioneros, hombres, mujeres y niños, fueron llevados caminando hasta el puerto de Carmen de Patagones y, desde allí, en barco hasta Buenos Aires. Los vencidos fueron trasladados a la isla Martín García, donde se había instalado lo que hoy llamaríamos un campo de concentración. Luego fueron embarcados nuevamente y depositados en el HOTEL DE INMIGRANTES.
La clase dirigente se dispuso a repartir el botín, según lo cuenta el diario EL Nacional , del 31 de diciembre de 1878, que titulaba ENTREGA DE INDIOS. “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia” . Se había tornado un paseo divertido para las damas de la alta sociedad, que se daban una vueltita por el Hotel en busca de mucamas, cocineras y todo tipo de servidumbre, y niños para regalar.
En otro artículo el mismo diario El Nacional describía así la situación que provocaban las damas de beneficencia, encargadas de beneficiarse a sí mismas: “La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos, para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que, hincadas y con los brazos al cielo, dirigen las mujeres indias.
En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia”.
Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la propiedad, habiendo despojado a esta gente de su tradición y propiedades, ahora iban por sus familias. Los hombres iban al norte como mano de obra esclava para los obrajes madereros o azucareros.
Dice el padre Birot cura de Martín Garcia: “El indio siente muchísimo cuando lo separan de sus hijos, de su mujer, porque en la pampa todos los sentimientos del corazón están concentrados en la familia”. Y el padre Savino que estaba a cargo de los prisioneros comentaba:
Es más difícil convertir a los indios de las fronteras que a los que tienen contacto con los cristianos, no quiero hacer menciones de la perfidia, de la borrachera, de los robos, de los mismos asesinatos y de los escándalos de todo género de que los cristianos con quienes trataban muy a menudo, les dan el triste ejemplo”.
Sin embargo, la jerarquía católica expresó su beneplácito a través de monseñor José Fagnano: “Dios en su infinita misericordia ha proporcionado a estos indios un medio eficacísimo para redimirse de la barbarie y salvar sus almas: el trabajo; y sobre todo la religión, que los saca del embrutecimiento en que se encontraban”.
Una vez cumplidos los objetivos militares de la Conquista, llegó el momento de repartir el patrimonio nacional
Parte de esta información fue obtenida del diario Clarín- MITOS ARGENTINOS- miércoles, 9 de Mayo de 2007.
Material enviado en calidad de colaboración Por Diana Beorlegui